Por qué combatir el estrés

Todos los cambios químico-físico-fisiológicos, ya previamente tratados en la entrada “Qué es y qué causa el estres? Conocer el enemigo para comprender la importancia de controlarlo!”, traen como consecuencia inevitable la aparición de enfermedades, que son abiertamente atribuidas al estrés. Tanto que, la legislación colombiana, acepta como derivadas de este fenómeno, patologías como síndrome del colon irritable, úlcera péptica, hipertensión arterial, ansiedad y depresión, infarto del miocardio y otras  urgencias cardiovasculares y enfermedad acido péptica severa. Adicionalmente, la literatura sobre el tema menciona otras enfermedades como el lumbago, la cefalea tensional, reumatismo, artritis o diabetes, obesidad, hipercolesterolemia, hiperlipidemia, síndromes múlti-sintomáticos.

Además de la manifestación a nivel físico, la tensión también se presenta a nivel emocional y mental, como lo sugiriera  Sw. Satyananda Saraswati en un discurso en Italia sobre el estrés. Él comentaba que el ser humano es afectado por una tensión triple: muscular, mental y emocional, originados en nuestra estructura física y mental y afecta a todos los demás sistemas del cuerpo, llegando también a desencadenar enfermedades y padecimientos en los tres niveles.

Somos seres esencialmente sanos, nos hemos alejado de nuestra raíz, de la naturaleza, de nuestro ser interior, pero podemos volver a lograr esta unidad. La enfermedad, de cualquier índole, o los síntomas como tal, son solo un llamado a cambiar el rumbo.

Así como la vida moderna a traído consigo la tensión, paralelamente se han creado “remedios” para el alivio del estrés que van desde lo más trivial y momentáneo como masajes `relajantes´, hasta ayudas psiquiátricas, que tratan la tensión, especialmente la mental, y sus patologías  derivadas, de forma irreversible y agresiva con la persona. Sin embargo, ninguno de estas curas ha logrado trabajar este padecimiento desde su fuente, por lo que su alivio no deja de ser solamente sintomático y temporal.

Así que buscar erradicar el estrés desde su causa, a través de un análisis riguroso que conlleve a cambios internos, como el autocontrol, meditación, yoga, tai-chi, etc., y efectivos cambios externos, que incluya cambiar de rutinas, de modos de trabajo, distribuir tiempos, responsabilidades, delegar, renunciar a frentes de trabajo, etc., es necesario para evitar dejarse consumir por el mal de este siglo. Manos a la obra, empieza a trabajar por el mejor de todos tus trabajos: Tú felicidad!

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